Costes reales: euros, imprevistos y oportunidades
Comparar precios va más allá del combustible. El coche arrastra peajes, viñetas, aparcamientos caros en valles estrechos, zonas de bajas emisiones y desgaste mecánico que rara vez sumamos. El tren, por su parte, premia la anticipación, horarios flexibles y noches en movimiento que ahorran hotel. Evaluar ambos con una hoja clara revela sorpresas agradables: a menudo el billete que parecía caro gana cuando consideras descanso, productividad y la tranquilidad de llegar listo para caminar.